Inicio
Acerca de ArgenBio
Novedades
La biotecnología
Cultivos aprobados y adopción
Alimentos Transgénicos
Aplicaciones
Preguntas Frecuentes
Biblioteca
Glosario
Links recomendados
Educación
Para periodistas
Contáctenos
Suscríbase
Células y microbios: los primeros descubrimientos

« volver 

Las primeras observaciones

La gran mayoría de las células son microscópicas, es decir, hace falta un microscopio para poder observarlas. Sin embargo hay otras, como los huevos de aves, que alcanzan varios centímetros de diámetros. El primero en observar células (y en llamarlas así) fue el científico inglés Robert Hooke, quien en 1665, y usando un microscopio primitivo, describió y dibujó las células muertas de una lámina de corcho. Pero el primero en observar células vivas fue el holandés Antony van Leeuwenhoek (1632-1723). Para sus observaciones construyó una serie de microscopios rudimentarios pero muy útiles para la época, que le permitieron describir no sólo bacterias, sino también protozoarios de vida libre y parásitos, espermatozoides, células de la sangre y algas. Su trabajo, aunque meramente descriptivo, descubrió el fabuloso mundo microscópico que hasta ese entonces era totalmente desconocido. Hoy se definen como microorganismos o microbios a aquellos organismos vivos que por su tamaño no pueden verse si no es con la ayuda un microscopio.

Trabajo de Antony van Leeuwenhoek (inglés)

Cuaderno para docentes Nº 80: cómo se estudian las células  

La controversia sobre la generación espontánea 

Pero, ¿cuál era el origen de los “animáculos” descritos por Antony van Leeuwenhoek? Luego de sus descubrimientos, la especulación sobre el origen de los microorganismos dividió a los científicos en dos grupos. Por un lado estaban los que pensaban que los microorganismos provenían de la descomposición de las plantas o animales, es decir, eran el resultado y no la causa de la descomposición. Los que apoyaban esta teoría creían que la vida se generaba a partir de materia no viva, proceso que se denominó abiogénesis y que fue la base del concepto de la generación espontánea. Por otro lado estaban los que apoyaban la teoría de la biogénesis, que creían que los microorganismos se originaban a partir de otros microorganismos, como ocurre con las plantas y los animales. Aunque hoy resulta obvio que no existe la generación espontánea, llevó más de cien años (¡y muchísimos experimentos!) resolver esta controversia.La idea de la generación espontánea se remonta a los antiguos griegos, quienes creían que los gusanos crecían del lodo. El italiano Francesco Redi demostró en 1668 que los gusanos encontrados en la carne podrida eran las larvas que provenían de los huevos que habían depositado en la carne las moscas y no el producto de la generación espontánea. Pero en 1745 John Needham hirvió trozos de carne para destruir los organismos preexistentes y los colocó en un recipiente abierto. Al cabo de un tiempo observó colonias de microorganismos sobre la superficie y concluyó que se generaban espontáneamente a partir de la carne. En 1769, Lazzaro Spallanzani repitió el experimento pero tapando los recipientes, no apareciendo las colonias, lo que contradecía la teoría de la generación espontánea. Pero Needham argumentó que el aire era esencial para la vida y este aire había sido excluido en los experimentos de Spallanzani. Después de muchos experimentos, interpretaciones y discusiones, fue el químico francés Luís Pasteur quien en la década de 1860 terminó con la controversia. A partir de sus propios trabajos sobre la fermentación, a Pasteur le resultaba obvio que las levaduras y otros microorganismos encontrados durante la fermentación y la putrefacción provenían del exterior, del aire. Observando el fenómeno de fabricación del vino, demostró que la fuente de las levaduras era la propia piel de las uvas, que estaba en contacto con el aire. Si extraía estérilmente el jugo de las uvas, este jugo no fermentaba y no se encontraban levaduras. Por otro lado, si cubría con lienzos estériles las uvas desde la cosecha, tampoco crecían levaduras en estas uvas y no se producía el vino. Pero el experimento crucial fue el que realizó en 1864 utilizando frascos (matraces) con un tubo largo y curvado llamados "matraces cuello de cisne". El jugo de uva se colocaba en el frasco y luego de la esterilización el largo cuello del matraz se sellaba en la punta. Si se abría esa punta, el aire pasaba libremente a través del cuello, pero los microorganismos no aparecían en la solución ya que las partículas de polvo y microorganismos sedimentaban en el recodo del cuello. Pero si el jugo de uva tocaba el recodo contaminado, el crecimiento de los microorganismos era inmediato.  

La teoría celular

 

Alrededor de 1833 el botánico escocés Robert Brown descubrió el núcleo celular. Estudiando bajo el microscopio a los tejidos vegetales de diferentes plantas vio que cada célula tenía una zona central más oscura, a la que llamó primero “areola” y luego “núcleo”. Años más tarde, el alemán Matthias Schleiden descubrió que todas las plantas estaban compuestas por células, y un año después, su compatriota Theodor Schwann arribó a la misma conclusión pero con los animales. Así, sentaron las bases de lo que luego sería la “Teoría Celular”, que dice que todos los organismos vivos están formados por una o más células. Esta teoría fue luego completada por Rudolph Virchow, quien concluyó en 1855 que toda célula proviene de una existente. Hoy la teoría celular se basa en los siguientes postulados:

 

·          Todos los seres vivos están formados por células
·          Todas las células derivan de otra preexistente
·          Todas las funciones vitales de los organismos ocurren dentro de las células
·          Las células contienen la información necesaria para realizar sus propias funciones y las funciones de las próximas generaciones de células.

 

« volver 

Ingrese aquí su búsqueda:
Buscar en:
 
® Copyright ArgenBio 2007 - Todos los derechos reservados - Términos y Condiciones