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Cultivos tolerantes a herbicida (TH)
El crecimiento de las malezas disminuye drásticamente el rendimiento y la calidad de los cultivos. Muchos herbicidas sirven para un determinado tipo de malezas y suelen dejar residuos que permanecen en el suelo por años. El empleo de cultivos tolerantes a herbicidas resuelve estos problemas, ya que estos cultivos son tolerantes a los herbicidas glifosato o glufosinato, ambos de amplio espectro (es decir, eliminan a casi todas las plantas, excepto aquellas tolerantes a dichos herbicidas) y de menor efecto residual que los herbicidas tradicionales. Por su parte, el productor se beneficia en gran medida porque con estos cultivos puede usar métodos de labranza más conservacionistas, como la siembra directa, que simplifica el manejo y reduce los costos de producción.
En las plantas, la enzima 3-enolpiruvil-shiquimato-5-fosfato sintasa (EPSPS) es clave en las rutas metabólicas que llevan a la producción de los aminoácidos aromáticos (fenilalanina, tirosina y triptófano). Esta enzima sólo está presente en plantas y microorganismos, tales como bacterias y hongos, y ausente en animales y humanos. En la década de 1970 se descubrió que el glifosato podía inhibir a la enzima EPSPS, impidiendo la producción de aminoácidos aromáticos. Los aminoácidos son esenciales para la síntesis proteica y las proteínas son necesarias para el crecimiento y las funciones vitales, por lo tanto, la aplicación del glifosato lleva a la muerte de la planta. Las plantas tolerantes a glifosato tienen el gen epsps de la cepa CP4 de la bacteria del suelo Agrobacterium tumefaciens. Como la enzima EPSPS producida en esta cepa bacteriana no es afectada por el glifosato, su introducción en el genoma de las plantas las vuelve tolerantes al herbicida. Uno de los nombres comerciales del glifosato es “Roundup”, por eso, quienes desarrollaron esta tecnología denominaron a los cultivos tolerantes al glifosato con el nombre de “Roundup Ready”, o RR.
En Argentina se cultivan soja, maíz y algodón tolerantes a glifosato. La soja fue el primer cultivo en el mercado argentino en incorporar una característica a través de transgénesis. En 1996 fueron inscriptas en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares las primeras variedades de soja tolerante a glifosato de la empresa Nidera y ya en la campaña 97/98 se sembraron 1.750.000 de hectáreas. Actualmente, hay varias empresas semilleras que ofrecen al mercado un gran número de variedades de soja con esta característica, encontrándose variedades de los grupos III a VIII, adaptadas a una amplia gama de regiones y necesidades.
El maíz tolerante a glifosato se aprobó para su siembra comercial en 2004, y desde ese entonces su adopción crece en forma sostenida, alcanzando en la última campaña las 217 mil hectáreas (casi el 10% del maíz transgénico). La adopción del algodón tolerante a glifosato también se incrementó en gran medida en los últimos años, pero en este caso desplazando a las variedades Bt. Los últimos datos señalan que en la campaña 2006/2007 más del 70% del algodón transgénico sembrado en Argentina fue tolerante a glifosato.
En la foto se puede comparar la soja transgénica (tolerante a glifosato) sin tratar o tratada con el herbicida glifosato.
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