Pronostican una segunda ola de adopción de cultivos transgénicos

El Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA) acaba de publicar su informe sobre la adopción global de los cultivos transgénicos en 2008. A pesar de la sequía, la Argentina continúa entre los  líderes, con más de 19 millones de hectáreas. El Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA) acaba de publicar su informe sobre la adopción global de los cultivos transgénicos en 2008. A pesar de la sequía, la Argentina continúa entre los  líderes, con más de 19 millones de hectáreas.

NAIROBI, KENYA (11 de febrero de 2009) – Los cultivos transgénicos (o genéticamente modificados - GM) -respaldados por un exitoso 2008 y por la creciente voluntad política de cubrir la demanda mundial de alimentos-, están listos para una segunda etapa de intensa adopción, de acuerdo al Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA).
Según el último informe de ISAAA, en 2008, 1,3 millones de nuevos agricultores cultivaron transgénicos, se sembraron 10,7 millones de hectáreas adicionales y se agregaron tres nuevos países a la lista de 2007. En total, 13,3 millones de agricultores en 25 países sembraron 125 millones de hectáreas de cultivos transgénicos el año pasado (un 9,4% más que en 2007).

Cabe resaltar que en 2008 dos países africanos, Egipto y Burkina Faso, cultivaron transgénicos por primera vez (maíz Bt y algodón Bt, respectivamente),  sumándose a Sudáfrica, que desde 1998 se beneficia del cultivo de maíz, soja y algodón genéticamente modificados.  En 2008, los países en desarrollo superaron a los países industrializados por 15 a 10, y es previsible que esta tendencia se mantenga en el futuro cuando se alcance o se supere la cifra de 40 países productores en 2015, el último año del segundo decenio de comercialización.
“Las perspectivas de crecimiento futuras son muy alentadoras”, declaró Clive James, director y fundador de ISAAA, y autor del informe. “Las experiencias positivas en estas regiones de África servirán para que los países vecinos puedan aprender con el ejemplo. Además, los líderes políticos de todo el mundo están viendo a los cultivos transgénicos, cada vez más, como una parte fundamental de la solución a los problemas sociales críticos de seguridad alimentaria y sustentabilidad”.

Por ejemplo, los líderes del Grupo de los 8 por primera vez reconocieron la importancia de los cultivos transgénicos, e hicieron un llamado para “acelerar la investigación y el desarrollo, e incrementar el acceso a nuevas tecnologías para mejorar la producción agrícola; promoveremos la evaluación de riesgo basada en ciencia, como una forma de contribuir al desarrollo de nuevas variedades a través de la biotecnología.”
La Unión Europea también reconoció que los cultivos GM “pueden ser importantes para mitigar los efectos de la crisis alimentaria.”En China, el Premier Wen Jiabao señaló que “para solucionar el problema de los alimentos debemos contar con la ciencia y la tecnología, contar con la biotecnología, contar con los cultivos transgénicos.” Como resultado, China comprometió 3,5 mil millones de dólares adicionales durante 12 años, para apoyar la investigación y el desarrollo de la tecnología en el país. Sólo el arroz genéticamente modificado, ya desarrollado y ensayado a campo en China, tiene el potencial de aumentar la disponibilidad de alimentos y el ingreso neto en unos 100 dólares por hectárea para 440 millones de personas.“Los cultivos transgénicos contribuyen básicamente de dos maneras a la seguridad alimentaria”, explicó James. “Primero, aumentan los rendimientos, incrementando la disponibilidad y suministro de alimentos. Segundo, reducen los costos de producción, lo que termina, en última instancia, ayudando a reducir el precio de los alimentos. Con 9,2 mil millones de habitantes para alimentar en 2050, la biotecnología juega un papel crucial al ayudar a satisfacer la creciente demanda”.

Más aún, la biotecnología está comenzando a identificar soluciones a los grandes desafíos, como la sequía que azota a América Latina y a la África Subsahariana. Por ejemplo, Argentina enfrenta una de las sequías más severas de su historia, con pérdidas cuantiosas en su producción de trigo y maíz, entre otros cultivos. Los cultivos tolerantes a sequía, en particular el maíz, son una realidad emergente, ya que se espera que se puedan comercializar en Estados Unidos en 2012 o antes, y en África en 2017.

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SAAA predice que hacia el final de la segunda década de comercialización, en 2015, se sembrarán en el mundo unas 200 millones de hectáreas anuales de cultivos GM en un total de 40 países. Son varios los indicadores que sugieren la llegada de esta nueva ola de adopción:
-  Bolivia, el noveno productor de transgénicos de América Latina y el octavo productor de soja del mundo, cultivó 600.000 hectáreas de soja tolerante a herbicida en 2008, permitiendo a sus productores beneficiarse al igual que sus vecinos en Brasil, Paraguay y Argentina.
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Hubo un crecimiento pronunciado en las “hectáreas por característica”, con 10 países que sembraron 22 millones de hectáreas adicionales con cultivos transgénicos con más de una característica (eventos acumulados, apilados o stacks).
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Se sembró en Estados Unidos y Canadá un nuevo cultivo transgénico, la remolacha azucarera tolerante a herbicida. Casi 258.000 hectáreas (o el 59%) del cultivo en Estados Unidos correspondió a esta variedad genéticamente modificada.  - Brasil y Australia cultivaron en 2008 nuevos transgénicos previamente autorizados en otros países: maíz Bt en Brasil y canola tolerante a herbicida en Australia.
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   Aunque en 2008 Francia no cultivó transgénicos, los otros siete países europeos incrementaron su adopción hasta alcanzar el 21%, con unas 100.000 hectáreas de maíz Bt en España, República Checa, Rumania, Portugal, Alemania, Polonia y Eslovaquia.
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El número de productores que se benefician de la tecnología aumentará significativamente. Hay informes recientes de China que indican que el uso de algodón Bt ayudaría a controlar las plagas de otros cultivos, como el maíz, trigo y hortalizas, permitiendo que potencialmente 10 millones de productores más se beneficien de la tecnología.

La situación en la Argentina
El informe de ISAAA señala que la Argentina continúa siendo el segundo productor de cultivos GM en el mundo, con 21 millones de hectáreas en 2008. Sin embargo, debido a la sequía y a los conflictos políticos que atravesó el sector agropecuario, esa cifra –estimada originalmente durante el año pasado- rondaría en la actualidad las 19,6 millones de hectáreas; valor similar al de la campaña anterior. Cabe señalar que aunque se sembró menos de lo esperado, hubo un aumento en la adopción de variedades genéticamente modificadas. Efectivamente, las novedades de este año en nuestro país consisten en que se registró una excelente adopción de maíz GM (más del 80% del maíz total), con un significativo aumento de la superficie sembrada con eventos apilados o acumulados (resistencia a insectos y tolerancia a herbicida). Asimismo, la adopción de algodón GM alcanzó el 94% de la superficie total, mientras que la soja transgénica se mantuvo en prácticamente el 100%, como en las últimas campañas.

La biotecnología y la sustentabilidad
Además contribuir con la seguridad alimentaria, los cultivos genéticamente modificados juegan un papel importante en la disminución del impacto ambiental de la agricultura y en el aumento de la sustentabilidad de la producción de alimentos: ·         Contribuyen a incrementar la disponibilidad de alimentos, aumentando la producción en  141 millones de toneladas en 12 años, de 1996 a 2007.
·         Ayudan a conservar la biodiversidad ahorrando suelo. Se necesitarían  43 millones de hectáreas más para generar las 141 toneladas adicionales producidas por los cultivos transgénicos.
·         Disminuyen el impacto ambiental de la agricultura reduciendo el uso de insecticidas y de combustibles, y la pérdida del suelo al requerir menos laboreo. En particular, de 1996 a 2007 los cultivos transgénicos han ahorrado 359.000 toneladas de insecticidas (ingrediente activo). El desarrollo de cultivos tolerantes a sequía también tiene un enorme potencial al aumentar los rendimientos donde el agua es una limitante.
·         Los beneficios ambientales asociados con los cultivos transgénicos también ayudan a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Sólo en 2007, esta reducción fue de 14,2 mil millones de kilos, el equivalente a quitar 6,3 millones de autos de las calles.